¡Mujer tenías que ser!

Conduzco despreocupada. Ventanilla bajada y brazo apoyado en el marco, mientras Rozalén cruza una puerta violeta en la emisora de radio que sintonizo habitualmente.

Repaso mentalmente la lista de tareas pendientes que tengo para esa semana y, como estoy llegando a mi destino, voy buscando un sitio para aparcar.

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